las mujeres, el matrimonio y Napoleón: Siete ocasiones (B. Keaton, 1925)

“Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo” (Napoleón)

siete ocasiones

Buster Keaton no solo era un acróbata, gimnasta, malabarista y cómico, era…..un genio.

Sinopisis: La película narra los desesperados intentos de Jimmie Shannon (Buster Keaton), un agente financiero cuya empresa pasa por graves problemas, como consecuencia de los cuales puede acabar incluso en la cárcel, por encontrar una mujer dispuesta a casarse con él ese mismo día, tras el rechazo de su novia Mary (Ruth Dwyer) después de proponérselo, pues ésta cree que quiere casarse con ella sólo para así cobrar la herencia de siete millones de dólares que le ha dejado su abuelo con la condición de que se case ese mismo día, en que cumple veintisiete años, antes de las siete. Una vez llegado a la iglesia donde espera casarse con la mujer que le traiga su socio (Howard Truesdall) se queda dormido, y al despertar Jimmie descubre, no sin horror, a una multitud de mujeres vestidas todas de novia que han acudido allí gracias al anuncio que ha puesto su socio en el periódico, con la esperanza de casarse con el futuro millonario. A partir de aquí la película nos muestra los indecibles esfuerzos de Jimmie por llegar a tiempo a casa de su novia y los de la multitud de mujeres por alcanzar a Jimmie.

El ritmo es en crescendo. En las últimas secuencias de la película asistimos a una espectacular persecución por parte de las furibundas casamenteras que se creen engañadas por el ingenuo Jimmie y que le impiden llegar a casa de su novia. Inolvidable la turba de mujeres en pos del novio millonario y la escena de las rocas del acantilado.

Por otra parte, esta secuencia inolvidable es una de las muestras más representativas de la misoginia contenida en el cine de Keaton.  Las mujeres están presentadas en ella como una furibunda masa que arrasa con todo y con todos los que se le ponen por delante en su sed de venganza. Es memorable el plano que recoge en picado a Jimmie andando por la calle y a sus espaldas, sin él advertirlo, se van sumando más y más mujeres como una terrible amenaza sobre el desprevenido e indefenso hombrecillo; o también las imágenes posteriores de las mujeres destruyendo un sólido muro de ladrillos, invadiendo un tranvía y expulsando a su conductor, arrollando, incluso, a un equipo completo de rugby.

Puedes ampliar información sobre la película en:

http://elgabinetedeldoctormabuse.wordpress.com/2011/11/23/siete-ocasiones-seven-chances-1925-de-buster-keaton/

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