Poesía erótica-amorosa. Dos poemas de Gioconda Belli

“Estamos solos y sin embargo la soledad no existe. Si juntamos las manos encenderemos el fuego imprescindible para vernos los ojos brillantes del deseo”.

(Gioconda Belli) 

Amor de frutas

Déjame que esparza
manzanas en tu sexo
néctares de mango
carne de fresas;

Tu cuerpo son todas las frutas.
Te abrazo y corren las mandarinas;
te beso y todas las uvas sueltan
el vino oculto de su corazón
sobre mi boca.

Mi lengua siente en tus brazos
el zumo dulce de las naranjas
y en tus piernas el promegranate
esconde sus semillas incitantes.

Déjame que coseche los frutos de agua
que sudan en tus poros:
Mi hombre de limones y duraznos,
dame a beber fuentes de melocotones y bananos
racimos de cerezas.

Tu cuerpo es el paraíso perdido
del que nunca jamás ningún Dios
podrá expulsarme.

Ilustraciones de Andrey Belle

Recorriéndote

 El amor tiene la virtud de desnudar no a los dos amantes uno frente al otro, sino a cada uno delante de sí”  (Cesare Pavese)

Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.

Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.

Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.

Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.

Poeta y novelista nicaragüense nacida en 1948i, la obra de Gioconda Belli plasma la incesante búsqueda de la identidad femenina y el encuentro con la conciencia social, a través de la actitud revolucionaria. Su estilo viene presidido por un marcado acento erótico; impregna toda su poesía, sublimación del amor.

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  1. POEMA DE LA AUSENCIA
    césar cando mendoza

    Amor mío.
    Tu ausencia no ha conseguido vencerme.
    Sólo ha hundido su bisturí en mis ojos
    negándome el sueño
    y la luz de tus cabellos.

    A tientas toco
    la sombra de tu cuerpo,
    palpo,
    tus raíces de carne marina
    Y si acaso me olvidas,
    mis olas cubrirán
    la playa de tu cuerpo
    abriéndote la arena de tus senos
    con mi pleamar erecto de espuma.

    Amor mío.
    Y si dejo de amarte
    y tu dejas de amarme
    escapará el día
    para morir en los ojos de los pájaros.

    Amada mía.
    Sé que vendrás desnuda
    cabalgando sobre miércoles
    con el ocaso de la golondrina
    a beber de mi cántaro,
    posando
    tu cadera de sandía
    en mis piernas.
    Y mi lengua moverá
    tu cuello de gaviota
    Y mis pies
    besarán tus pies.
    Y tu torso,
    crepitará
    con las ranas recelosas
    de la tarde.

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