las cuatro estaciones (9): otoño. Tarde de otoño; amores evocados, pasiones furtivas

¿Y porque no volver, amor, dime, porque no volver
a la habitación de aquel hotel lejano?  Volver y amarnos hasta morir.

¿Recuerdas el rio inmenso (como solo los hay en Asia),
sus soles multiplicados como ninfeas de Monet,
sus ondulaciones doradas navegando sobre nuestra cama,
filtradas por el delicado tamiz del visillo?

volutas blancas mecidas por el aire frio de la Sierra.
Nevó esta noche. Apriétame fuerte, amor, hermano,
apriétame fuerte, que ya llegó el otoño,
laminado en oro como una mujer fatal.

¿Y porque no volver, amor, dime, porque no volver
a la habitación de aquel hotel lejano?  Volver y amarnos hasta morir.

¿Oyes la cadencia de los remos hundiéndose en el agua,
al niño que, con su flauta, canta a la luna, justo bajo nuestra ventana,

la curva musical de nuestros cuerpos, adagio de Debussy,
elevándose bajo el claro oscuro del velo de nuestras pestañas?

las hojas del castaño encienden la pradera.
El viento cruje. Apriétame fuerte, amor, hermano,
apriétame fuerte, que ya llegó el otoño,
laminado en oro como una mujer fatal.

¿Y porque no volver, amor, dime, porque no volver
a la habitación de aquel hotel lejano?  Volver y amarnos hasta morir.

¿Hueles la esencia de las jaracandás, sombra violeta, aureola de mis ojos,
el olor anaranjado de los mangos apilados en la barcaza,
el sabor dulce de nuestros cuerpos, pinceladas de Matisse,
madurado en el ámbar de nuestro paladar, oriental de especies?

La llama, fragancia de jazmín, baila sobre la superficie del espejo,
en el iris de tus ojos…  llama que prendes en mí, tú que me besas,
muy lejos de Asia, muy cerca del Retiro, donde, esta mañana,
se contoneaba el lago acariciado por un viejo acordeonista.

¿Y porque no quedarnos, amor, porque no quedarnos,
tumbados sobre nuestro lecho, ocupados en amarnos,
hasta que la vela se consuma, hasta la oscuridad?

Autor: Anne Fatosme

Ilustración de Nicoletta Tomás, serie “Amantes”

Fuente original:

http://annefatosme.com/2012/10/28/tarde-de-otono-apres-midi-d%C2%B4automne/

El joven que crece en el interior del útero de la mujer la observará unos años después contemplando con la mirada abstraída por la ventana el horizonte.  Él sabe perfectamente que el amante del hotel no es su padre y que al elegir su madre los amores furtivos de hotel en lugar de los besos apasionados en la buhardilla desbarato su propia existencia y fueron infelices ella, el padre que no pero que si, el mismo y también el marido.

Autor: Javier

One comment on “las cuatro estaciones (9): otoño. Tarde de otoño; amores evocados, pasiones furtivas

  1. Una distorsión , la tuya, que no se me había ocurrido… pero me encanta, porque le da vida propia al poema. Yo también distorsiono las fotografías o los cuadros interpretándolos a mi manera.
    Un abrazo… y, gracias.

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