La historia, en general, avanza poco y mal.

Un fantasma recorre Europa…

¡Arriba, parias de la Tierra!
¡En pie, famélica legión!

(Fragmento inicial de la Internacional)

 

“¿Quién se revela? ¿Quién se levanta en armas? El esclavo raramente, pero casi siempre el opresor convertido en esclavo”

(E. Cioran)

 

 “Todas las revoluciones modernas han concluido en un reforzamiento del poder del estado”.

(Albert Camus)

Un fantasma recorre Europa…

Hasta hace bien corto tiempo atrás era todo optimismo en Europa. Los ricos se hacían aún más ricos, las clases medias recibían beneficios materiales que les hacía sentirse conformes y tranquilos con el porvenir. La cosa iba viento en popa.

Y hasta los trabajadores, si bien estaban siempre amenazados por el paro, recibían algunas migajas mayores que en el pasado y pensaban con optimismo en casa propia, adecuados estudios para los hijos, vacaciones y hasta viajes. Y podían dormir tranquilos pensando en que un día descansarían y gozarían de la merecida jubilación para la cual habían contribuido durante tantos decenios. Era el reino eterno del “capitalismo de rostro humano”, del “capitalismo decente”.

Se diagnosticó un primer tumor maligno allá en el Wall Street, en los años 2007-2008. Atribuido a malas administraciones ajenas al neoliberalismo. El “tsunami” de la crisis arrasó con todo. Países enteros, economías hasta ayer proclamadas blindadas, y la economía de la mayoría del pueblo. Todos, salvos unos pocos, sintieron la crisis. Se hunden las economías, los estados y países se colocan al borde de la quiebra o están en quiebra técnica sostenidos con respiración artificial. Las cifras son demoledoras. Los volúmenes de deudas y de “necesidad de préstamos” son -de tan astronómicos- casi increíbles.

Durante un tiempo la gente corriente no lo entendió. Lo hizo cuando llegaron los desalojos y los echaron a la calle perdiendo vivienda y lo ya pagado por ella. Lo hizo cuando los echaron de los trabajos. Lo hizo cuando cayó sobre sus cabezas una lluvia ácida de prestaciones sociales y estatales que se suprimían para atajar la crisis.

Gobiernos ora de derechas ora socialdemócratas vadearon con el pueblo. Los estados mayores del sistema capitalista comprenden qué estas brutales medidas, este expolio al bienestar del pueblo quitándole techo, trabajo, ahorros, pensiones, salud y educación para sus hijos implica riesgos de las llamadas “explosiones sociales”.  Hoy existen millares de “trabajadores” desocupados, en algunos casos con ayudas estatales qué en este momento se ven gravemente amenazadas, y hay millones también de trabajadores por cuenta propia qué son un subproducto y qué están esclavizados el día entero persiguiendo algún trabajo, carentes de derechos y seguridades.

En consecuencia, la misma legión de famélicos deambula por las ruinas de Europa, por sus calles huecas, por sus desangelados polígonos industrialses; con la misma hambre de entonces y con la misma desolación en la mirada.

“Si el pueblo español se manifiesta pacíficamente, los gobernantes de turno no hacen caso de las reivindicaciones legítimas. La historia reciente nos lo ha demostrado multitud de veces. Si los ciudadanos recogen firmas para protestar contra cierta ley o impulsar determinada norma, los políticos hacen oídos sordos al clamor popular. Lo ratifican las hemerotecas. Si las personas tratan de hacerse oír en los medios de comunicación, con frecuencia sufren censura, al estar muchos de ellos al servicio de la ideología de algún partido político mayoritario. Si la gente trata de constituir algún partido político para hacer una sociedad más justa a través de las instituciones de representación popular, los partidos políticos mayoritarios endurecen la ley electoral y se aseguran de que los españoles quedan encarcelados en un bipartidismo de dudosos beneficios para el pueblo. Si los españoles votan para expresar quiénes quieren que les representen, solo lo hacen una vez cada cuatro años y se encuentran con listas cerradas y programas electorales que con frecuencia se incumplen. Dicho esto, y cuando ya hay en España millones de personas que pasan hambre porque Cáritas no da más de sí para cubrir unas necesidades que debería satisfacer el Estado (y no lo hace), ¿todavía hay quien se pregunta por qué la gente se ha convocado para rodear el Congreso? ¿Qué puede hacer el ciudadano común cuando ve que hay quien se dedica a todas horas a tratar de negarle la dignidad, la esperanza y el futuro? Queremos respuestas.”

(Gonzalo García: “Razones para rodear el Congreso”, publicado en el diario “El País” el 28/09/12)

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”

(Eduardo Galeano)

Ilustraciones, por este orden:  Otto Griebel, “The International” (1930), Nicanor Piñale, “la pesadilla del burgués” y fotografía de Benito Ordóñez, “la libertad guiando al pueblo el 25 de septiembre”.

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