El Chico (Charles Chaplin, 1921) (I) : niños abandonados

Este largometraje es una de las piezas más fascinantes en la historia del cine. Es un film emotivo, enternecedor y conmovedor, un folletín melodramático de intensidad inconmensurable.

Probablemente voy contracorriente cuando considero que la mejor e indiscutible obra maestra de Charles Chaplin –que no la única, prácticamente todos lo son- es El Chico (The Kid), precisamente su primer largometraje y uno de los más acusadamente autobiográficos. La mayoría de los críticos y el público en general señala siempre entre las antologías de las 100 mejores películas de la historia del Cine “Luces de la ciudad”, “La quimera del oro” o “Tiempos modernos”, hay quien incluye también “El Gran dictador”. Parece existir cierto consenso respecto a considerar “Luces de la ciudad” su obra maestra absoluta.

Todas ellas son una maravilla. Mi primera “aproximación” a Chaplin fue en agosto de 1975 en un cine ya desaparecido en el centro de Palamós. Pasábamos unos días en un camping de la Costa Brava y por las tardes era un placer disfrutar de una butaca refrigerada. Y una sesión doble continua donde asistí al visionado de las más importantes películas de Chaplin. Entre ellas creo que no figuraba ésta que pude ver más tarde en Barcelona, en la Filmoteca.

Sinopsis: Una joven señorita, Edna, acaba de dar a luz a un hijo no deseado. Con el dolor de su alma, decide dejar a su bebé dentro del elegante automóvil de cierta familia adinerada, junto a una nota en que brevemente pedía que se hicieran cargo de su hijo. Pero unos delincuentes que se roban el auto, dejan al bebé abandonado en la esquina de un barrio marginal. Es allí donde lo encuentra un alegre, despreocupado e inocente vagabundo, quien si bien en varias ocasiones intenta deshacerse de semejante responsabilidad, se compadece de él y decide adoptarlo y asumir su crianza. El bebé crece y junto a su padre adoptivo sobreviven en base a divertidas pillerías, viviendo pobremente en un suburbio pero a la vez tranquilos y felices.

Edna, quien se ha convertido en una famosa y adinerada actriz, intenta mitigar en parte el constante dolor de haber perdido a un hijo, y suele descender a los suburbios a repartir juguetes entre los niños pobres; entre ellos está el Chico. Cuando Edna ve la nota que Chaplin había guardado por tanto tiempo como único antecedente de los orígenes del John, se da cuenta que se trataba del mismo hijo que había perdido. Finalmente Edna y el Chico se reencuentran como madre e hijo, y Chaplin es invitado a vivir con ellos en su lujosa casa; curiosamente, la misma casa en que años antes había dejado a su hijo dentro del automóvil.

El rótulo inicial ya nos indica la intención del realizador: “Una historia con una sonrisa y tal vez con una lágrima”

El chico es el primer film en el que Chaplin no oculta su intención de expresar lo trágico. Hasta entonces parecía resistirse, querer recrear la vida bajo el signo del humor, pasando alternativamente de la broma a la fantasía.

También  es importante porque buscó mostrar lo que había sido su propia infancia.

Charles Spencer Chaplin nació en East Street, en el barrio de Walworth (Londres) el 16 de abril de 1889, según información dicha por él mismo ya que no consta documentación oficial de su nacimiento. Sus padres fueron artistas de music-hall.

La familia de Charlie vivía sumida en la terrible pobreza urbana del Londres de finales del siglo XIX, en el barrio de Kensington. Su madre (actriz de teatro) vio truncada su carrera debido a que padecía esquizofrenia, y su padre era un cantante alcohólico que falleció cuando Charlie tenía 12 años y éste, junto con su hermano Sidney, pasó largos períodos en orfanatos.

Por otra parte, la filmación de este primer largometraje duró más de un año y en los momentos precedentes Chaplin afrontó varios sucesos relevantes; en 1919 fallece su primer hijo con tan sólo tres días (“…de vuelta a casa, la primera habitación en la que entré fue la destinada al niño, donde todo estaba dispuesto para recibirle, con la cunita y estanterías llenas de juguetes y animales de peluche”), el posterior proceso de divorcio de su primera esposa y, finalmente, la felicidad truncada de recuperar a su madre.

Siendo ya millonario, y cuando las autoridades de inmigración norteamericanas lo permitieron,  Chaplin regresó a Europa sólo para buscar y llevarse a América a su madre, que se encontraba recluida en un psiquiátrico.

Pese a esto, ella nunca sería consciente del triunfo de su hijo debido a su estado mental.

Curiosamente, la película narra un proceso inverso con un final feliz donde la madre asentada socialmente se reencuentra con el hijo abandonado y  lo recupera.

 “El chico” se estrenó en Nueva York el 6 de Febrero de 1921 con un rotundo éxito.

No es inusual que su momento de esplendor artístico y libertad creativa con la nueva e independiente productora United Artists junto a Douglas Fairbanks, Mary Pickford y David W. Griffith tuviera el contrapeso de un momento personal especialmente doloroso.

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