Pequeñas venganzas en las aceras de la gran urbe

Os propongo la lectura del siguiente microrelato que lleva por título “El muñeco verde” y cuyo autor es Antonio Serrano Cueto:

De la mano de su padre, el niño espera en el semáforo. Muñeco rojo, no pasar. Muñeco verde, sí pasar.

Le gusta ver cómo el muñeco verde acelera el paso paulatinamente a medida que transcurren los treinta segundos y, sobre todo, cómo corre en los últimos cuatro. Ahí empieza la carrera, y el niño siempre gana entre risas al muñeco verde. Ocurre al menos dos veces al día, en el trayecto de ida y vuelta de la guardería, y no pasa de ser un juego inocente. Pero el muñeco verde no perdona. Medio siglo después una furgoneta le ayudará en la revancha.

Podéis acceder a otros interesantes relatos del mismo auto en su bloc: El baile de los Silenos.

Ilustración: “accidente” (1936), de Ponce de León

El dandi Ponce de León, políticamente falangista y artísticamente vanguardista, quiere vivir deprisa, morir joven, y dejar un bonito cadáver. Y así se pinta. El cuadro también es conocido como “Autorretrato” ya que parece estar inspirado en un verdadero accidente automovilístico del pintor y la mayoría de los críticos destacan su caràcter premonitorio al fallecer en una Checa unos meses más tarde, al inicio de la guerra civil, y aparecer su cadáver en la cuneta.

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